El deporte cartagenero tiene un visitante de lujo. El beisbolista dominicano de las Grandes Ligas, Robinson Canó, arribó a la ciudad este viernes y recibió las llaves de Cartagena por parte del alcalde Dionisio Vélez.
Canó llegó a la sede de la Alcaldía a las 3:00 de la tarde, donde recibió la distinción de huésped de honor en una corta ceremonia, en la que el mandatario exaltó su labor en las Grandes Ligas.
El reconocimiento al segunda base de los Marineros de Seattle se hizo con el decreto 0065 del 17 de enero de 2014, que lo define como un huésped de honor y le entrega “las llaves de la ciudad a un ilustre visitante”.
El dominicano, que es el cuarto jugador más caro de la MLB, recibió también la medalla al mérito del Concejo Distrital. La entrega la hizo el concejal Rafael Mesa, quien destacó el historial deportivo del pelotero.
“Para nosotros es un orgullo tu nombre y toda tu carrera porque es un ejemplo para todos los niños y todos los cartageneros. Cartagena te recibe con las puertas abiertas y cuenta que esta es tu segunda casa”, le dijo Dionisio Vélez a Canó.
El beisbolista, que visita por primera vez el país, se mostró encantado por la ciudad y aseguró que le gustaría regresar el año próximo.
“Gracias a todos porque he recibido un trato increíble desde que llegué. La verdad es que me siento como si estuviera en mi casa y espero poder seguir viniendo a visitarlos porque tengo amigos que me venían invitando desde hace cuatro años”.
Canó aprovechó para destacar las buenas referencias que tiene de los peloteros colombianos, que poco a poco van aumentando su presencia en el béisbol estadounidense.
“Es un orgullo ver como cada año se van incrementando, no solo el número de colombianos, sino también de latinos en las Grandes Ligas. El colombiano Javier Ortiz es mi hermano, con él jugué tres años en Ligas menores y siempre nos llevamos bastante bien”, señaló.
Tras la ceremonia, el jugador se trasladó al estadio 11 de Noviembre, donde brindó una clínica deportiva a los niños de la escuela de formación del Ider y conoció de primera mano el talento de la ciudad, beisbolera por tradición.
“A los niños les digo que hay tres cosas claves: buscar de Dios, honrar a tu padre y a tu madre, y hacerle caso a los dirigentes que son los que te enseñan a entender este juego. Con eso y con el esfuerzo pueden llegar lejos”, aseveró.


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